"El
punk se supone que es algo feo, y yo soy re-feo
Así que yo debo ser re-punk"
(Ricky
Espinosa – Flema)
Revisaba mi
cuenta en twitter, surfeaba entre desahogos de adolescentes frustrados, algunas
declaraciones altisonantes y los ineludibles despotriques disfrazados de
manifiesto, cuando me topé con varios comentarios del pana @CorneRamone acerca
del Punk como subgénero de eso que llamamos Rock. Este mismo pana alguna vez
consideró que mi poesía sonaba a Bukowski por mencionar en alguna ocasión a un
archiconocido lugar en Punto Fijo, llamado El Saco (lugar que merecería un
apartado particular pero seguramente de dedicarme a hacerlo no me publicarían
este texto) por hablar de lo que me gustaba sin importarme si era políticamente
correcto y por atreverme a tocar temas eróticos de maneras tal vez realistas.
La verdad es que no hace falta admitir mi fascinación por la obra y vida de
Charles Bukowski, a quien le he seguido muy al pie de la letra sus consejos
acerca de Cómo Ser Un Buen Escritor. Quien
considere que estoy demasiado influenciado por él, no está descubriendo el agua
tibia, y como diría la profe y amiga Maylén Sosa: “es normal que se nos vean
las costuras”. Seguramente esa es la causa por la que Gilmer me pide que escriba
este texto, de seguro es obvio que tengo algo/mucho que decir sobre Bukowski, y
como así lo he interpretado, he decidido hacerlo de esta, la manera más justa
en la que se puede escribir sobre este poeta, desnudo de formalidades, con tan
solo algo de apego a esa libertad de escribir de la manera más honesta posible.
Cuando la poesía suena, es porque
rock trae
El término
“punk” es una palabra que en Estados Unidos se utiliza para ofender, pero en la
música es un subgénero del rock, una manera de ser, un estilo de vida. Si digo
que Bukowski es un poeta muy punk, es por algo que va más allá del estilo, y
vaya que el estilo es algo que él mismo consideraba imprescindible: “es
preferible hacer algo aburrido con
estilo que algo peligroso sin él. Hacer algo peligroso con estilo es lo que yo
llamo arte”. Ahora, es bien sabido que
la estética en la obra de Bukowski puede parecer tosca, bruta, ruda (entre
sabrá quién cuántos adjetivos des-calificativos más) pero sin duda es ese
realismo sucio el que la caracteriza, y en lo que muchos podrían coincidir que
posee su poesía algo de actitud punk. Sin embargo de lo que deseo hablarles es
de cómo las larvas de Bukowski han calado en la música, especialmente en bandas
que practican este género, tal como es el caso de la canción “Green Corn” de la
banda norteamericana NOFX, el disco “Barfly” de la agrupación de Ska-Punk
Buck-o-Nine, y desde luego, el tema “Mosca de Bar” de los argentinos 2 Minutos,
tema en el que además se debe destacar que le dan un toque nacionalista al asunto
en el hecho de insinuar que Bukowski posee su versión argentina en Enrique
Symns. No es fortuito que Bukowski sea un referente para bandas de punk, el
recurrente universo de las borracheras, las peleas de bares, los encuentros
sexuales casuales, el hastío, el consumo de sustancias prohibidas y demás
temáticas tan realistas como tabú, presentes en sus escritos, hacen que el punk
vea en Bukowski a un aliado e incluso tal vez a un mentor, así que para mí,
Bukowski es un poeta bastante punk.
Bukowski a cuadros
Continuando con el necio intento de
desmenuzar a Bukowski, y ya que se toca el tema de la trascendencia de su obra
en otros géneros artísticos, me parece acertado dedicar un par de líneas a su
influencia en el cine. Sin duda es larga la lista de películas basadas en su
obra y desde luego su biografía, pero por Malicia que existe en el mundo,
llegaron a mí: Barfly (protagonizada por Mickey Rourke) y Factótum
(protagonizada por Matt Dillon) ambos filmes con tintes autobiográficos en los
que el propio puño del escritor se vio involucrado en la elaboración del guion.
Obviamente son producciones que no poseen desperdicio alguno, contando Barfly
con el dato curioso (aportado por mi pana Alejandro García, reconocido crítico
regional de cine) de que el propio protagonista compartió tragos con el
escritor para comprenderlo y poder interpretar de la manera más óptima su
papel, y que en una de esas tertulias etílicas Bukowski le aseveró a Rourke que
si bien poesía problemas con el alcohol,
no eran tan graves como los de este último
Bukowski fue un escritor que no
vaciló en expresarse de la manera más honesta, a sabiendas de que por ello
podía no agradar, porque no estaba interesado en retratar una realidad “bonita”
que le era completamente ajena, y es que sencillamente Bukowski no te-mió
porque no quiso. ¿o tal vez sí lo hizo?
L. D. Ramones
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